Ignacio aceptó que su esposa se encargara del asunto, pero en su corazón tenía objeciones al respecto.
En su momento, todos admiraban enormemente a Theobald y Desislava. Por lo que se depositaban muchas esperanzas en ambos.
En las filas del ejército se cantaban alabanzas sobre su amor. Sentían compasión y admiración por Desislava, quien, siendo una destacada general que había conseguido grandes méritos, aceptó ser solo una esposa secundaria.
También elogiaban a Theobald, diciendo que, aunque sen