Desde el palacio, se escuchó una voz de rabia:
—¡Ella quiere ser la Princesa del Norte! ¡Que pase entonces sobre mi cadáver! ¡Dile que no se haga ilusiones y que se vaya marchando donde por mal camino llego!
Benito observaba tranquilamente a la colérica Reina Madre Leonor de Castilla. Desde pequeño, había crecido entre gritos como esos, ya estaba acostumbrado. Pero Isabellla probablemente no lo estaría.
Con el rostro ensombrecido, la Reina Madre levantó una mano, con las uñas largas casi tocando