AVA
MINUTOS ANTES
Cuando entro, el olor a antiséptico pica mi nariz y no puedo evitar arrugarla en un intento por alejar el olor, ver a mi padre, postrado en una cama, delicado, débil, estando en esa barrera invisible que separa la vida de la muerte, hace que piense por un segundo que nunca fue aquel hombre de carácter duro que, desde la muerte de mamá, me hizo a un lado. Me abandonó, y ahora, me parece que la vida le ha cobrado la factura por todo lo que hizo en el pasado, bien dice la gente