Kayla
Un silencio invadió el castillo aquella mañana. No había gritos, ni explosiones, nada que indicara que la guerra se prolongaba un día más.
Me levanté de la cama sintiendo que en medio de toda aquella calma, había algo que iba muy mal.
"¿Se ha levantado, señorita?" Lucy entró en mi habitación con una cálida sonrisa que no le llegaba a los ojos.
"Hay algo diferente, ¿verdad?" Me entregó un abrigo que me puse por encima del camisón.
"Sí, señorita. La guerra ha terminado." Parecía aliviada, p