Fue una maravillosa celebración, creo que no había pasado un día tan feliz como el de esa noche, Howl estuvo hasta el anochecer, ayudo a mis padres a recoger las cosas, incluso llevo cajas de vuelta a mi casa, volvimos cerca de las nueve de la noche, mi madre estaba ya cansada así que lo mejor fue regresar.
— Gracias por la ayuda, Howl — le dijo mi madre—, quédate a cenar
— ¿No es una molestia? — pregunto él.
— Para nada, entra muchacho— le insto mi padre al darle una palmada en la