— ¿Quiere algo de tomar? — pregunte mientras me servía un vaso con agua.
— Agua está bien — respondió.
Puse frente suyo un vaso con agua por igual justo al momento en que tomaba asiento quedando de frente a mi adorado suegro, tenia un rostro lleno de seguridad, aunque siendo sincera tenía miedo, no tenía ni una sola idea de lo que pudiera estar tramando.
— Iré directo al grano, señorita Hernández — comenzó a decir al tiempo que sacaba su chequera— ¿Cuánto quiere?
— ¿De que habla