"¡Déjalo!".
Escuchó la voz mecánica una y otra vez.
Adina abrió los ojos al instante.
"¿Qué pasa?".
Duke dejó de moverse inmediatamente y le besó la frente.
"No... Nada". Luego de que Adina dijo eso, volvió a escuchar la voz. Le dolía mucho la cabeza, como si se la estuvieran partiendo por la mitad, y estuvo a punto de desmayarse.
De pronto recordó que sintió el mismo dolor aquella noche, cuando de repente intentó saltar por el balcón. El dolor de la mejilla derecha se extendió hacia su nu