La mirada de Terry se volvió gélida.
Melody se estremeció en sus brazos. Las lágrimas cayeron sobre sus mejillas.
Terry sintió como si algo le hubiera quemado el corazón, y la ira le hirvió la sangre.
Se inclinó y apretó los labios. Le susurró a Melody: "Bien, niña, ya estás bien. Cierra los ojos".
Los ojos de Melody se llenaron de lágrimas. Cuando cerró los ojos, las lágrimas le corrían por la cara.
Terry bajó la mirada. "Tú también. Cierra los ojos".
Harold cerró los ojos obedientemente.