Los guardaespaldas de Isabelle se acercaron a los niños. Cada uno de ellos cogió a un niño y lo levantó en el aire.
Harold luchó. "¡Bruja, suéltanos! ¡Suéltame! Cuando nuestro Papi salga, ¡nos vengará!".
Harold siempre hablaba en cairnstaniano cuando estaba estresado y enfadado. Isabelle no entendía sus palabras. Pero supuso que el niño la estaba insultando y gritando.
Dijo con frialdad: "Son demasiado ruidosos. Que se callen".
Los guardaespaldas hicieron caso. Uno de ellos abofeteó a Harol