El cielo se oscureció y las luces se encendieron.
George se bajó del coche y miró hacia la sala de estar, donde las luces estaban encendidas.
En el pasado, siempre que llegaba a casa, solo los sirvientes estaban en la sala de estar, caminando de un lado a otro y limpiando. Si no, su padre estaría sentado en el sofá y leyendo algún documento.
En ese momento, el ambiente bajo la brillante lámpara de araña era cálido y armonioso.
Su padre, que era noble y poderoso, estaba sentado en la alfombra