George se giró de repente y vio los ojos negros de Duke, que contenían una ira oculta.
"No me digas que estás haciendo esto por la reputación de tu madre otra vez".
La voz del hombre era fría y resonaba en la pequeña habitación.
George frunció los labios y se negó a responder.
Sólo quería entender a esa mujer. Sin embargo, se había encontrado inesperadamente con su rival, y las cosas se salieron de control.
Duke miró fijamente a George y preguntó con frialdad: "Dime, ¿por qué intentas trata