Después de que su corazón se detuvo por un momento, latía rápidamente.
¡Era Alden!
De hecho, apareció frente a la casa de ella.
Justo cuando Nerola estaba por ir y abrir la puerta, de repente dejó de caminar. Bajó la cabeza y se midió.
Tenía el pelo mojado y vestía albornoz y zapatillas. No estaba completamente vestida y se veía desaliñada.
¿Cómo podía ella conocerlo así?
Su rostro se puso rojo al instante.
—¡Espera, espera! —Se puso las pantuflas e intentó cambiarse de ropa mientr