—Deja de llorar, Grapie. Yo lo ayudaré a resolver todos sus problemas. ¡Mi pequeña princesa debe estar feliz todo el tiempo! Mientras acariciaba el cabello largo y suave de Ninian, expresó su angustia.
Ninian respondió con un pequeño gruñido y asintió.
—Vale, no llores. Hay tanta gente mirando —Adina rio suavemente—. Vas a terminar con una cara fea si no paras de llorar.
Solo entonces Ninian volvió en sí.
—¡Correcto! Hay tanta gente mirando.
A Adina se le enrojecieron los brazos y la