La cara de Everett tenía un aspecto horrible. Su cara estaba manchada de sangre y sus ojos estaban inyectados en sangre. No había emoción en su mirada asesina.
Parecía haber perdido la cabeza, ni un rayo de luz en sus ojos. Su mirada sedienta de sangre lo hacía parecer una bestia feroz, que había estado enjaulada por días, y ahora solo tenía una cosa en mente: devorar a su presa.
Ninian estaba atónito. Ella se quedó sin palabras.
—Este hombre temible y sediento de sangre no se parece en na