Ninian todavía estaba en las nubes cuando regresó al hotel. No podía sentir sus piernas.
Everett... acababa de besarla...
Pensó con alegría: “Él me besó…”.
Todavía podía oler su esencia y sentir su beso apasionado y dominante contra sus labios.
Nunca antes recibió un beso así.
Su cuerpo se había debilitado, como si se hubiera derretido en un charco, dejándola sin energía para resistirlo.
Luego, volvió a sus sentidos. Después del beso, la envió de vuelta al hotel.
Podía sentir su ro