—Otra hermosa mujer está en Ciudad del Mar. Me pregunto a qué hombre le robarán el corazón de nuevo.
Adina ya estaba acostumbrada a este tipo de atención.
Cada vez que asistía a un banquete con Jada en los últimos tres años, siempre se convertía en el foco de atención de los hombres.
A ella no le importaba las emociones en sus ojos. Caminaba tranquilamente con sus tacones altos y se dirigía a la entrada del salón de banquetes.
—Señorita, por favor muéstreme su tarjeta de invitación.
El