—Deberías extrañarme cuando te mudes a tu nueva casa.
«Martín, ¿por qué dices eso delante de mi madre? Además, no somos oficialmente novios, así que no eres tan directos.»
—Está bien.
—Debes hacerme videollamadas todos los días.
—Está bien.
—No puedes tener contacto con otros chicos, especialmente ese Hernán.
—Está bien.
Las interminables advertencias hicieron que Luna se avergonzara cada vez más, pero Martín aún no quería callarse. Luna miró a su madre a través del espejo retrovisor, quien ba