Después de volver a vendar las heridas, llevaron a Hernán a la habitación del hospital. El médico dijo que tenía una fiebre intensa y necesitaba quedarse en observación durante varios días.
Hasta ahora todavía no se despertaba.
—Luna, ¿tu corazón está hecho de piedra? Ha estado ardiendo en fiebre en casa, pero se niega a ver a un médico. Estuvo dispuesto a renunciar a su vida solo para verte.
Mientras Lola decía, las lágrimas caían sin cesar, y sus ojos y nariz ya estaban enrojecidos por el llan