Saqué mi bolso para sacar una tarjeta y esperé con calma a que Hernán me dijera el precio.
—El vestido te lo di yo, no quiero dinero. Mamá, tías, Luna es la mejor muchcha del mundo y no es vanidosa. A ella nunca le importó cuánto dinero tenía, y nunca me atreví a dañarla con regalos. Y este vestido, y le rogué durante mucho tiempo antes de que se lo pusiera a regañadientes. Todo lo que dijieron, es solo un insulto para ella, y estoy muy infeliz.
La sonrisa en el rostro de Hernán finalmente no