—Sé buena, ¿de acuerdo? Mira, ¿cómo es que te has vuelto delgada en tan pocos días? ¿Me quieres hacer preocupar por ti? Dime, ¿por qué no te cuides bien?
«Si me preocupas de verdad, ¿por qué no me respondió los mensajes?», pensé con disgusto.
En vez de mirarlo, miré por la ventana, pretendiendo que me era indiferente si él venía o no.
—Te pregunto una vez más. ¿Por qué no te cuides bien? ¿Si comiste puntualmente estos últimos días?
Se notaba algo de enojo en su voz, pero seguí sin ganas de resp