LIZABETHA
Bajo las escaleras con prisa, nunca me ha gustado hablar con mi padre, pero creo que es momento de hacer valer mi voz, así que me dirijo al despacho, de donde sale Byron Hill, el padre de Nicola, al verme, se le ilumina el rostro y mi cuerpo se relaja.
Él me cae bien, es amable, atento, caballeroso, un hombre que me parece demasiado inteligente, y que aunque sea incorrecto, creo que me gustaría más como mi padre que el que Dios me dio.
—Hola, Lizabetha, es un gusto volver a verte —m