BEATRIZ
La garganta se me cierra y el mundo se me viene encima, cuando escucho la pregunta de mi hijo, sus ojos, del mismo color que los de Nicola, provocan que el corazón me lata tan fuerte, que por un momento piense que saldrá de mi pecho.
Tanto Martín como Luca se lanzan miradas cómplices, no dicen nada, porque saben que en cuestiones de mi hijo, soy la única con el deber de responder. Cierro los ojos con fuerza, tomo una larga bocanada de aire y me enfrento ante el silencio ensordecedor.