MILENKA
Son las seis de la mañana, me he levantado temprano para poder alistarme ,llevo mucho tiempo esperando la comida hecha por mi Nana, últimamente pienso que Nicola y yo hemos estado alejados por culpa de esa mujer, la odio, pensar en ella, me amarga el genio y saca lo peor de mí.
—Falta poco, ten paciencia
Me acerco hasta ella.
—¿Segura qué a mi prometido le gustará? —inquiero incrédula.
—A ti te gusta, solo recuerda mencionarle los pasos, de ese modo, creerá que lo hiciste tú —me