Elena narrando
Ya han pasado tres días desde el incendio en la guardería de Sofía. Y desde entonces, mis noches se han vuelto un tormento: me despierto en medio de la madrugada, mi estómago rechaza la comida y todo lo que meto en mi boca parece volver. Contraté a Carla para que cuide a Sofía; no puedo arriesgarme más.
Salí de mis pensamientos con la voz de Isabella llamándome:
— Elena — chasqueó los dedos frente a mí —. ¿Estás bien? Estás pálida… ¿comiste hoy?
— Estoy bien, sí… no te preocu