12. LOS PROBLEMAS SON BUENOS
ELLA
Estaba quitándome las botas, no dejaba de pensar en la infinidad de cosas que podían salir mal ahora que había dejado libre a Damian. Me imagine la lluvia de quejas que estaban esperando por mi; el móvil que usaba en mi oficina no dejaba de sonar, el teléfono fijo de mi oficina tampoco.
Me dejé caer en la cama aun con una bota puesta, había pasado todo el día en el hostal trabajando desde un cómodo espacio en la terraza. Escuchaba las voces al final del pasillo, discutiendo sobre porqué n