Mundo ficciónIniciar sesión—El sol de la mañana se filtraba a través de las cortinas de encaje, dibujando patrones dorados sobre la cama. Lucía abrió los ojos lentamente, sintiendo el peso del brazo de Adrián alrededor de su cintura. Por un momento, todo fue perfecto. El silencio, la calidez, la certeza de que la pesadilla había terminado.
Pero entonces, su mirada cayó sobre el sobre que descansaba sobre la mesita de noche. Lo había dejado allí







