Fernando llegó al atardecer a la residencia, esperando que Anna llegara de la universidad, le había pedido a la cocinera que hiciera la comida preferida de la joven, ya que él desconocía totalmente lo que le gustaba o no.
La cocinera lo miró extrañada, sabía que hasta hacía un mes, era la joven quién se encargaba de hacerla. Pero le pareció bien que al fin Fernando se dignara a tratar a su esposa como era debido.
_ Ahora se acordó de darle a Anna el lugar que se merece, pobre muchacha. _ balbu