POV: Sigrid
El aire en los pasillos interiores del Palacio Dorado era denso, saturado con el aroma de las flores del sur y el incienso de los Sacerdotes que ahora juraban lealtad a la Luna.
Pero para mí, el olor era diferente. Olía a cambio. Olía a esa transmutación silenciosa que ocurre cuando la realidad de una madre choca frontalmente con la fisiología de un monstruo.
Estaba en la enfermería real, un santuario de mármol blanco donde la luz del mediodía se filtraba a través de vitrales que ya