Se me erizó la piel. Sabía lo que él quería realmente.
Tragando saliva, asentí. "D-De acuerdo...", acepté a regañadientes, aunque no tenía elección.
Si alguna vez me pedía que nos viéramos en privado, tenía que ir, sin preguntas. "Ahora mismo voy".
Por el rabillo del ojo, vi a Xaden observar atentamente el desarrollo del encuentro.
Padre me hizo un gesto enérgico con la cabeza y se marchó a su despacho.
Fue entonces cuando Xaden se acercó a mí, decidido. "¿Qué quería?", preguntó, mirando co