—No se me apetece nada,agradezco la amabilidad.—dijo la bruja disimulando la desconfianza con una leve sonrisa que no iba a engañar a un demonio.
—Asi que desconfias....pensé que ya nos estábamos entendiendo.
Sus ojos se quedaron estancados en el gran cuadro en el centro del salón.
El gran Vladimir vestido con un uniforme rojo.
—No te pareces físicamente a tu padre..—fue la primera idea que le surgió.
—Si bueno, he sacado más rasgos de mi madre, pero a veces pienso que en cuanto a estratega....y