----Kira----
Sus ojos cerrados, su cuerpo dándome todo el calor que necesitaba, sin dudas esto era el paraíso, lo deseaba como el primer día ,no podía ocultarlo.
Mí intento por levantarme fue en vano, pero me sirvió para darme cuenta que el lobo no dormía del todo, era de esperar que siempre estuviera alerta.
—¿Hace cuánto que duermo?—sus ojos amarillos y salvajes inspeccionaron mí dormido rostro con lujuria.
—Todo un día, pero no es suficiente, debes estar lo más relajada posible.—dijo agregand