El fuego estaba consumiendo todo el bosque ante su mirada perdida, y lágrimas que todavía se sentían frescas y tan amargas.
No se arrepentia de lo que veía, su tristeza se extendía más allá de todo y en este momento era donde podía ser ella, sin caretas o restricciones.
El dragón la observó con sus ojos rojizos, sin inmutarse, eran uno en un espiral de fuego que se había esparcido rememorando sus recuerdos,tapando heridas con un poder que en esa dimensión carecían de límites.
«¿Por qué tuve que