Clara se vestía lentamente y poseía una sonrisita que delataba que había conseguido lo que deseaba, era una loba caprichosa a la nadie le decía que no, por lo general.
—No puedes irte así sin más..pueden verte—dijo el beta asustado porque el alfa le reprendiera o incluso peor, si bien pensaba que no le amaba a aquella loba, si se enteraba de lo sucedido podía removerlo de su puesto,nada entre ellos sería igual.
— Sé moverme por el palacio para no ser vista...descuida.—la mujer no se quedaría esc