Ambos no dejaban de mirarse y de desafiarse, y es que era inevitable que se midieran, porque en esa pequeña batalla había posesión,deseo,ganas de domarse,eran reyes con reinos separados que debían unirse para ser ambos un poder único.
La princesa notó su actitud desenfrenada y quiso calmarse un poco, sentándose en la cama nuevamente,buscando algo con que cubrirse,el lobo fue mas rápido y evito que se tapara arrodillándose frente a ella, cerca de su pecho.
—Sabes algo.....estoy tan al limite—mien