Varios minutos pasaron entre ellos, donde sus miradas no se apartaban ni un segundo,pero sus respiraciones irregulares copaban el despacho,pero aún así nadie decía nada.
Era un día caluroso, donde se podía escuchar la risa de los niños jugando afuera del palacio mientras se arrojaban agua.
—Señor...¿y bién?— exclamó Patrick esperando que sus palabras le hicieran recordar que debía mostrarse acorde a la situación,no trataban con una simple prisionera,esta mujer era casi una reina.
—¿Y bién qué?—B