Y es ahí donde se hallaba, en esa habitación de mala muerte donde los prisioneros eran torturados y pasaban sus últimas horas, no quería estar allí, pero el insoportable perfume de la piel de su mate lo había arrastrado a ese lugar, como un perro faldero ,como un muñeco que era manejado a su antojo.
La princesa por su parte estaba mejorando, Bastian recordó los minutos en los que ella abrió sus hermosos ojos pidiendo agua y fue en ese momento que después volvió a caer dormida, era probable que n