ARIA.
Ese pensamiento me golpeó con fuerza. Por ahora, esto era todo lo que era este lugar. Temporal. Una pausa. Un retraso.
No me iba a quedar aquí.
No podía.
No mientras Valente estuviera ahí fuera. No mientras lo conociera. No era el tipo de hombre que se quedara quieto. Si estaba vivo, me estaba buscando. Lo sabía con una certeza que iba más allá de la lógica. Estaba ahí fuera, moviéndose en la oscuridad, destrozando el mundo pedazo a pedazo para encontrarme.
Y yo necesitaba volver con él.