Capítulo 34: Tu hombre soy yo...
-¡Preparen los malditos helicópteros, las lanchas y mi yate! -ordenó Riccardo caminando a toda prisa de un lado a otro dentro de aquella gigantesca caja fuerte en donde guardaba todo un arsenal, digno de las fuerzas especiales del ejército. -¡Avisen a todos mis hombres, quiero que toda mi flota regrese a la isla en este preciso momento!
-¡Ahora mismo jefe! -respondió su general tomando una de las ametralladoras que Riccardo estaba repartiendo. Enzo observaba todo aquello con tristeza, sabiendo