Emir
No podía creer lo que escuchaba. ¿Mi padre? ¿Osvaldo? ¿Él envió a ese hombre para hacerle daño a Eiza?
—Así es, señor,— me respondió uno de los Detectives —La última llamada que recibió ese hombre venía de un número restringido, pero logramos rastrear su origen, y coincide con esta dirección.
Sentí cómo la rabia me invadía por completo.
—¡Malditos traidores! No voy a permitir que sigan haciéndonos daño. Voy a enfrentarme a Osvaldo, lo voy a destruir si es necesario.
—Señor,— me interrumpió