Erín
Estaba sonriendo y brindando con mi padre. No podía creer lo que le había pasado a Emir; todo eso le pasó por idiota y estúpido, por querer hacer lo que le daba la gana. No se daba cuenta de que, esa promiscua, y va ser su perdición, siendo un CEO, tenia que casarse con una de su altura, no con una donnadie, el no estaba en la posición de hacer nada a su voluntad.
De repente, dejé de pensar en eso cuando mi padre entró al despacho.
—Entonces, ¿qué planeas hacer? —me preguntó.
—Cualquier co