Siendo vigilada.
Eiza
Mis manos no paraban de temblar mientras sacaba los $3,000 de mi cuenta. Era lo único que tenía. Mi cabeza estaba llena de ruido, de miedo, de desesperación, y no me di cuenta de que también había retirado dinero de la cuenta de mi esposo, con eso complete tres millones nada mas. Mierda no tenía suficiente para entregarle a ese hombre, sin embargo tenía que buscar la manera de rescatar a los míos. No iba permitir que el los dañe, prefiero que haga lo que quiera conmigo. Tenía miedo y sabí