Kadir tiene a mi hermano y a Laurien.
Eiza
Finalmente, mi esposo había llegado al condado junto a su madre, gracias a Dios. Solo espero que no tenga ningún conflicto con ese par de arpías. Fui a ver a mi madre y la ayudé a levantarse para que tomara una ducha. Luego entré a ver a mis niños; mi pequeña ya estaba jugando en su andador, y mi hijo la ayudaba. Sandra, como siempre, estaba pendiente de ellos.
Entré a la cocina y les pedí que sirvieran el desayuno, pero me di cuenta de que Carmela no estaba.
—¿Dónde está Carmela? —le pr