Descubierta por mi hermano.
Eiza
Me mordía las manos, una y otra vez, mientras la ansiedad me devoraba. No podía contarle todo, no a él. El riesgo era demasiado alto, y si tomaba la decisión equivocada, todo podría desmoronarse. El peligro acechaba a cada paso y sabía que una jugada en falso podría terminar en algo peor. Estaba esperando esa m*****a llamada para saber si tenía el dinero suficiente, y si lo tenía, entregarlo de una vez por todas. Pero no podía confiar en Kadir, nunca había podido.
Pensé en Savanna. Ella pod