Capítulo 27.
No hay cosa que más avive el amor que el temor de perder al ser amado.
—Francisco de Quevedo.
Leon:
Regresar a casa fue tedioso, andar de un lado a otro igual. Pero nada ni nadie podía quitarme la sonrisa del rostro, a pesar de las circunstancias, disfruté mucho estar con ella, mi esposa.
Fue hermoso estar a su lado en esos momentos pequeños donde sólo éramos ella y yo.. Magnífico sin duda.
Hablaba con Abel sobre la demanda que se le haría a Raul por difundir información personal sobre Hayley,