Capítulo 204
ALEXANDER CARUSO
Laura nunca aceptó quedarse al margen de una pelea. Incluso ahora, embarazada, con el peso de llevar a nuestro hijo —o hija—, seguía insistiendo en arriesgarse. Por si eso no fuera suficiente para volverme loco, su terquedad la hacía imposible de contener. No había más remedio que estar a su lado, asegurándome de que, como mínimo, ella y el bebé salieran con vida.
La observé con el rabillo del ojo mientras conducía hacia el bastión fortificado de la mafia Stro