Incluso cuando Liz sabía que en si no era a ella a la que miraba con esos ojos tan intensos podía sentir la mirada, se sentía tímida y al mismo tiempo atraída a él.
—Disculpeme enseguida me visto y la ayudo a comer— le dijo tomando la ropa.
Él se comenzó a vestir con el uniforme de soldado del ejército que dirige el padre de Yeva, cuando terminó se ocupó en preparar sus alimentos y ayudarle a sostenerse pues seguía muy débil.
—Debe tener hambre, lamento mucho que le halla pasado todo esto— se d