“Hermanos; esos mejores amigos que no tuvimos que escoger”
Anónimo
Cuando Anna despertó, aún estaba entre los brazos de Arthur. No era un sueño. Esta vez no. Había cumplido su deseo de estar con él.
—Buenos días —le comentó ella, cuando él abrió los ojos y se encontró en el hotel.
Al igual que Anna, Arthur necesitaba cerciorarse de que no era un sueño. La abrazó y besó por enésima vez para sentir el sabor de sus besos y su humedad.
—Eres maravillosa, Anna.
—Tú me haces maravillosa. Nunca pensé