Damon
Kayla no me dejaba decir una sola palabra y eso era terriblemente duro porque escuchaba cómo mi novia gritaba del dolor y yo no podía hacer nada más al respecto. Tenía que sostener su cuerpo como podía y taparle la boca a la misma vez para que no hablara fuerte y nadie escuchara lo que estaba pasando aquí dentro. En un momento, con Kayla nos asustamos porque vimos que la pueta del cuarto se abrió un poco, pero era Clayton, quien se acercó a nosotros a preguntarnos qué estaba pasando aquí