Katherine
—¿Tu manada podrá ocuparse de distraer a las personas? —preguntó Kayla mientras terminaba de colocar las velas que trajo en su bolso en distintas partes de la habitación.
—Sí, Clayton se encargará de todo. Podrás trabajar tranquila. No te preocupes, Kayla.
Prendió un sahumerio y empezó a caminar por el cuarto, haciendo cosas raras con sus manos.
—Estoy armonizando la habitación. Ese demonio dejó muy bajas energías —me miró a mí, como si hubiera leído mis pensamientos.
—¿Te lle