Maksym se preparó mentalmente para lo que fuera que viniera. Hubo cinco minutos de tortura en su mente mientras se abría paso para ir por Kassia. La puerta que daba hacia la calle estaba abierta y la miró casi llegando a la cerca del vecino. Maksym bajó las escaleras y fue hacia ella, se detuvo a pocos pasos de Kassia, se giró y enfrentó al Sacerdocio.
—No puedo matarla... —susurró—. No puedo lastimarla. Es mi hermana menor y la única amiga de Alice. Yo la enseñé a decir groserías y ser mimada